Hace unos días encontramos un genial post de Dolors Reigs en su blog El Caparazón sobre una iniciativa de Michael Wesh denominada “Alumnos ayudando alumnos” y cito a Dolors:
“Es sobre todo una lección de Etnografía digital que nos habla sobre colaboración, P2P, ser solidario y compartir, más allá de la tecnología, con o sin ella, para cambiar el mundo.”
Este proyecto ha logrado generar ayuda efectiva para estudiantes que la necesitaban, desde la cobertura de gastos de escolaridad, pasando por gastos derivados (textos o material de estudio) a ayuda menos “metalizada” (pero no por ello menos valiosa). Y se hace de una forma cómo sólo la puede lograr gente involucrada con un objetivo de esta naturaleza, véanlo ustedes mismos:
Desde la noche que sobre mí se cierne,
negra como su insondable abismo,
agradezco a los dioses si existen
por mi alma invicta.
Caído en las garras de la circunstancia
nadie me vio llorar ni pestañear.
Bajo los golpes del destino
mi cabeza ensangrentada sigue erguida.
Más allá de este lugar de lágrimas e ira
yacen los horrores de la sombra,
pero la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el camino,
cuán cargada de castigo la sentencia.
Soy el amo de mi destino;
soy el capitán de mi alma
William Earnest Henley
Este poema fue uno de los instrumentos que uso Nelson Mandela para sobrevivir esos 27 años, más de 9000 días, en prisión. Intensa, conmovedora y potente. Tiene la capacidad de remover almas dormidas, movilizar espíritus y fortalecer ideales y luchas, que es justamente lo que uno se encuentra en el ecran cuando va a ver esa increíble producción de Clint Eastwood llamada Invictus, en donde un genial Morgan Freeman hace tal vez su mejor interpretación.
Pero lo que hace a esta producción espectacular es justamente su trascendencia a lo impecable en lo fílmico, y es ese gran mensaje que legó Nelson Mandela, y que hace que uno se pregunte dónde diablos estaba hace 20 años.
No es nuestra intención revelar mayores detalles sobre la película, sin embargo creemos que es una excelente oportunidad de abrir los ojos hacia una realidad que resulta increíble de pensar ahora, pero que estuvo a la vuelta de la esquina, a puertas del siglo 21. Y más aún, de cuestionarnos sobre lo que hemos hecho y haremos con respecto a esa lucha que hoy cumple 20 años en libertad, pero que lleva mucho, muchísimo más tiempo en el sueño de la humanidad.
Hace unos días tuvimos oportunidad de ver el video de un monólogo en el marco de una conferencia sobre diferencias y similitudes en el pensamiento y dinámica cerebral del hombre y la mujer. Se trata de un monólogo espectacular de Mark Gungor, que forma parte de las conferencias que realiza sobre educación matrimonial, en donde toca estos temas de la mejor manera: mediante el humor.
Esperamos disfruten de estos minutos de genialidad, en donde más de uno reconocerá situaciones y momentos muy familiares. A reírse de nuestras diferencias (y si es en pareja, mejor), finalmente entenderán que no se trata de las diferencias, sino de lo que hacemos con ellas y cómo nos complementamos.